martes, 19 de abril de 2016

Por favor.

No te mueras, por favor.
Ojalá alguien te esté cuidando de la manera en que yo no puedo. Ojalá alguien te esté pidiendo que por favor no te mueras. Ojalá te cuides de todo por alguien. Ojalá alguien te mande mensajes de "llegaste bien?". Ojalá le estés haciendo el desayuno a alguien. Ojalá alguien te haga reir y mire con vos tus series. Ojalá tengas a quien explicarle de qué trata Cosmos, y ojalá te escuche.
Hay noches en las que no puedo dormir pensando en que a lo mejor te morís y yo no estoy haciendo nada porque eso no pase.
No manejes borracho, no camines solo de noche, no te drogues, no te enfermes.
Cuidate porque yo no puedo hacerlo por vos. Cuidate y viví mucho tiempo y se muy feliz.
Ya se que estoy exagerando, no necesito que lo digas. Pero no te mueras porque aunque estes allá y yo acá me desespera pensar en que nunca más voy a poder abrazarte, aunque la vida no nos vuelva a juntar.
Ojalá estes cuidando a alguien, ojalá tapes a alguien si ves que duerme y tiene frío. Ojalá alguien te unte tostaditas y te bata el café como a vos te gusta. Ojalá alguien duerma en tu abrazo y ojalá entiendas lo simple de ser feliz con eso. Pero sobretodo: NO TE MUERAS.
Podés hacer eso por mi? Se que no estoy en condiciones de pedirte nada ni de marearte con esto que escribo pero cuidate y cuidá mucho de alguien, viví feliz. También se que no necesitas que yo te lo pida para hacerlo, pero necesito dejar de pensar que a lo mejor te morís e intento convencerme de que si lees esto quizás empieces a tener más cuidado.
Te deseo todas las cosas felices del mundo, todos los abrazos de "te quiero" del mundo.
Necesito, y perdoname que me meta, que me prometas que vas a vivir bien, que no te vas a morir, que vas a dejar que alguien te cuide, por favor.
Te quiero un millón de veces más de lo que te dije, siempre. Gracias por no haber dejado que yo me muriera, por tus "llegaste bien?", gracias por hacer que me cuidara por el amor que te tenía, gracias por haberme cuidado como yo no puedo. Por tus cafés, tus series, tus abrazos, tus gritos.
No te mueras, por favor.

domingo, 10 de enero de 2016

Estaba mejor.

Hoy soñé con vos. Soñé que nos veíamos después de todo este tiempo, nos tratábamos mal, nos decíamos cosas horribles y terminábamos en lo de siempre por no aguantarnos las ganas. No te imaginás lo feliz que estaba de volver a verte, a pesar de.
Hace mucho no te stalkeo para saber como estás, hace mucho no reviso tu carpeta y soñé con vos.
Pensé que estaba bien. Estaba mejor. Me estoy viendo con un chico, sabías? No se parece en nada a vos, no fuma, no me sube a cococho, no me pregunta si está "saladito" después de transpirar, no me habla del miedo, no me pide que le mande audios, no se malhumora por nada y no sonríe tan lindo.
Pero se acuerda siempre de preguntarme cómo estoy, tiene lunares hermosos, hace poco se hizo un tatuaje que le queda re-bien, me hace reír muchísimo y se ríe de mis chistes.
También me mudé sola en Capital, siempre tengo la heladera vacía pero sigo haciendo ese café horrible que desayunabas a la fuerza cuando venías a casa. Mi mamá me regaló unos cactus y se me murieron, me olvidé que a veces se riegan; puedo escucharte reír mientras repetís que no se cuidarme ni a mi misma. Vos tampoco sabías cuidarme, pero qué bien te salió cuidarte de mi.
No quiero contarte de mi viaje, no quiero hablar de eso. No voy a decirte que tuve mil ataques de pánico y lloré todos los días porque no quiero que me digas que soy una pendeja y que con la lástima no llego a nada.
En la casa de mi mamá me regalaron una cama de dos plazas para mi cuarto, te acordás que dormíamos aplastados y enredados en la chiquita? Me encantaba despertarme con tu brazo arriba de mi cara y mis piernas en tu panza. Y ahora tengo una cama de dos plazas para mi sola y una bandeja con el café y el cenicero. Ah, eso, ya blanqueé con mamá que fumo, hace poquito le conté. Hice lo que me dijiste, dejaba siempre un atado y los encendedores a la vista en mi cuarto y un día preguntó y como ya no tenía a mano la excusa de que eran tuyos, le tuve que decir la verdad. No dijo nada, como vos pensabas, no se enojó. Qué bronca me da que siempre tengas razón.
Nada, eso, te quería contar que estoy bien sin vos y que ojalá pronto deje de soñar que nos vemos. Vos como estás? Te extraño.




Send to.

lunes, 16 de noviembre de 2015

Te podría decir.

Son casi las 3 am, ya fumé todo lo que tenía, ya cené dos veces, ya hice zapping, encontré El Chavo del 8, terminó, volví a hacer zapping, gasté todas las vidas en ese juego de facebook que no está de moda, stalkeé todo lo que no quería ver. Ya hice todo, ya aguanté, ya esperé. La cabeza como siempre va a dos mil por hora y no entiende de horarios ni rutinas, y como estoy lejos de todo, lejos y sola, ya se me ocurrió todo lo malo que podía pasar o no.
A esta hora hacerme la disimulada con todo eso que no quiero pensar no sirve, no tengo a quien mentirle. A esta hora nadie está esperando una sonrisa acompañada de un “todo bien por suerte”. Y no, por supuesto que no está todo bien. No pensarte es más difícil que dormir de noche. No tengo más escape, estoy encerrada en este mambo que sólo quiero ver de lejos. Y sigo pensando en vos, después de 4 meses de no cruzar palabra, de saber todo lo que cambió tu vida, de saber lo feliz que estás (que te hacen), que te mudaste, que creciste, que estás bien, que no me pensás.
Nunca fuimos buenos en eso de hacernos cargo, pero a esta altura no me queda otra y me estoy metiendo todo lo que no te dije en el orto. Ya no espero tener la oportunidad pero tampoco estoy pensando en cambiar, no se cómo siguen los que siguen, no se cerrar ciclos, no se dejarte atrás. Ni sabiendo todo lo que se puedo parar, y me pregunto como hiciste pero me doy cuenta que no tiene mucha vuelta; encontraste a alguien mejor, me alegro por vos, te merecés todas las cosas lindas que te están pasando, que esperaba te pasaran conmigo.
Ojalá fuese igual de fácil para mi sacarme todo esto de encima y seguir, como quien no quiere la cosa, que te alegres de verme bien. Irme a dormir pensando en que otra vez no voy a estar abrazándote a la mañana ni va a quedar tu olor en la almohada y las sábanas, porque lo estás dejando en las de alguien más.
Son las 4 am ahora y sigue sin llenarse tu vacío, y ya es diciembre y no vas a saludarme por mi cumpleaños ni desearme lo mejor, porque no te acordás o porque sabés que lo mejor se fue y no me espera.
Quisiera no esperarte. Ni siquiera se qué espero, otro abrazo, otra discusión sin sentido, otra carcajada tuya de esas que curaban todo lo malo del mundo. Me duele el cuerpo de pensarte, estoy cansada porque no me dejas dormir y ni siquiera estás acá. 
Si ya te fuiste andate, ¿no ves que yo no puedo? Escondete en esa caja de recuerdos que jamás abro, quedate ahí y no salgas nunca más, no te sientes en mi cama todos los días, no aparezcas en la voz de un conocido ni en las expresiones que eran tuyas y ahora son de nadie, ni en todas las canciones que no hablan de amor. 
Andate que no puedo seguir teniendote encarnado.
Son las 4 de la mañana y vos seguís acá pero no te veo.

lunes, 29 de junio de 2015

Cosas que sí

Me gusta.

Tomar café a cualquier hora.
Dormir más de 10 horas seguidas.
Cantar en inglés a los gritos.
Mirar el cielo con el chico que me gusta.
Los mates en familia.
Las historias de mis abuelos.
Fumar afuera cuando hace frío.
Las siestas al sol.
Dormir en un (ese) abrazo.
Las sonrisas sinceras.
Los apuntes resaltados con colores.
Bailar cumbia con amigas.
Mi perra pidiendo mimos.
La autopista de noche.
Los sábados a la mañana.
Que los varones digan "jugar a la pelota" en vez de "al fútbol".
Los sobrenombres.
Andar en bicicleta de noche cuando hace calor.
Las películas tristes.
Las notitas en posts-it.
Que me regalen gomitas masticables sin que las pida.
Que me quede el perfume de alguien más en mi ropa.
Encontrar fotos viejas revolviendo cosas.
Que mi mamá cante canciones de las que no conoce la letra.
Las risas entre besos.
El silencio.
Mirar varones jugando con nenes.

sábado, 21 de febrero de 2015

No te quedó otra.

Anoche mientras te miraba dormir, y roncar como oso por cierto, me puse a pensar en lo mucho que te quiero y en la paz que me daba verte dormir así. Me empecé a reír sola porque cuando vos no te podés dormir me despertás metiendome un dedo en la nariz o en la oreja, pero no quise hacerlo porque estabas muy tranquilo (sonreías dormido, ¿qué estarias pensando soñando?).
Y entonces se me ocurrió pensar en qué sentís vos por mi. 
Hace más de un año que nos vemos por lo menos 2 veces por semana, con distanciamientos, obvio, pero lo hacemos porque queremos, nadie te obliga; elegís verme, elegís dormir abrazándome a mi antes que a otra o a ninguna. No creo que el tiempo y el amor tengan que ver en algo, pero sí pienso que no te quedó otra que quererme cuando viste que te hacía reír.
Me di cuenta que me querés porque me enseñaste que no existe el miedo, a hacer círculos con el humo del cigarrillo. Porque me robaste una foto de la mesita de luz y te la guardaste junto con las de tus sobrinas. Porque aún estando peleados me confiaste tu objeto más importante para que cuidara. Porque me juraste y volviste a jurar por la persona que mas amas en la vida que no ibas a volver a verme, y volviste. Siempre volviste. Porque te enojaste cuando te dije que estaba con otro flaco aunque nosotros ya no estuviéramos juntos. Porque tus amigos saben que cuando no estás con ellos es porque estás conmigo, ya ni te preguntan. Porque me mandás un mensaje cuando recién te levantás o cuando te estás quedando dormido y estás en pedo. Porque no necesito hacer un solo gesto para que te des cuenta si estoy feliz, triste o enojada.  Y podría pasarme la tarde enumerando las cosas por las que creo que me querés, pero eso no suele alcanzar porque de todas maneras no somos lo que queremos quiero.
¿Y qué miérda estamos haciendo? ¿Por qué sigo volviendo a vos sabiendo que no somos ni vamos a ser más que esto?
No cambio esos ratitos de ser feliz por nada, por nadie.

lunes, 29 de diciembre de 2014

Explotable.

Otra vez. Me tenés acá, una vez más estamos acá. ¿Qué hacés? Conmigo ¿Qué hacemos? Los dos.
Nos reímos porque estamos un poco en pedo y aunque hace calor, afuera llueve y nos mojamos, me decís que ponga la alarma, que no queres que mi vieja te vea salir porque “si no le vamos a tener que explicar y ni nosotros sabemos qué”. Nos acostamos y me contás cosas de tus amigos que-no-me-interesan, que Sebastián no deja de fumar, que Simón te preguntó por Vir, de nuevo, y que estás tomando desde las 20.00 y estás roto-roto; yo te escucho mientras me pongo el pijama, al pedo porque-.
Te abrazo y con mi nariz toco tu espalda, juego, te beso. Te das vuelta y mirás como te miro toda desesperada de quererte como si fueses el sol, me ves y sonreís pleno, como si estar ahí fuese lo todo, sabiendo que no. Que mañana se acaba, nos levantamos “chau pitu”, me besás y te vas con Lisandro que te está esperando afuera y se ríe porque otra vez estás acá.
No nos volvemos a hablar hasta que uno de los dos tiene alguna idiotez para contar:
e: estuve con cati hoy, quiso quedarse en casa jugando, está hermosa
p: sí, yo le dije que fuera a saludarte; es todo el tiempo hermosa Eugenia.
Y de nuevo el vacío desesperado de no saber. Nos quedamos a-tas-ca-dos en esto que ni siquiera es algo; y te enojás si me ves hablando con Lucas y me enojo porque te cagás de risa con Julia, nos reprochamos, nos gritamos pero “yo hago la mía y vos la tuya, basta”. Y entonces,
¿Qué hacés? Conmigo ¿Qué hacemos? Los dos.